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Crónica Cursillo Federación San Joaquín de Navarra. LARREA, 19 al 23 de Septiembre de 2016.

Era el lunes 19 de septiembre, y la hora de llegada imprimía un reencuentro para la gran mayoría de las hermanas, un reencuentro en la fraternidad de muchos cursillos que han vivido juntas. Mientras que para un número importante de las 29 monjas que nos encontrábamos allí, era la primera vez que estábamos en Larrea. Las hermanas nuevas eramos nueve; tres de Calahorra,  una de Porto,  dos de Hondarribia,  una de Pamplona, una de Vitoria y  una de Olza. Era el momento de conocernos, guardar en la memoria los nuevos rostros, los nombres y el lugar de procedencia. La alegría de encontrarnos, después de varios años, con cinco velitos blancos en nuestra Federación, la expresaban las hermanas dando gracias a Dios por ello.

Lo primero que hicimos después de saludarnos fue comer, había que recuperar fuerzas para iniciar esos días de intenso trabajo, a la luz de esa inmensa riqueza que tenemos en San Juan de  la Cruz.
Salvador Ros, ha definido este cursillo como un propedéutico fundamental, y como la primera etapa de un quinteto, o sea,  serán cinco cursillos sobre San Juan de la Cruz.
El horario estuvo marcado por las cuatro clases diarias, dos en la mañana y dos en la tarde, con su respectivo descanso intermedio, para salir a andar o servirnos un café, y en la tarde merendar.
La primera exposición de la tarde, fue la introducción del tema: “San Juan de la Cruz, Poeta Místico”. Nuestro profesor, muy ameno, sabiamente lograba captar la atención de todas, esto se manifestaba en las constantes intervenciones de las hermanas. Entender a nuestro Santo, desde su experiencia amorosa  vuelta a lo divino o de una experiencia mística vuelta a lo humano        - ambas cosa a la vez- ha sido la riqueza recibida. La fuerza de su palabra se debe “a ser conjuntamente lírica y mística”, y nosotras estamos invitadas a vivir esa experiencia de amor desde la capacidad que  Dios nos ha regalado.

Esa tarde recibimos un  obsequio, una reliquia de San Juan de la Cruz en un trozo del paño con el que estuvo envuelto su cuerpo incorrupto durante los ocho meses en los que se realizó el estudio de conservación y tratamiento de sus restos, trabajo llevado a cabo por un equipo de especialistas del Vaticano, desde el 10 de abril al 14 de diciembre de 1992. Recibimos también la certificación timbrada por nuestros padres del convento de Segovia.
Las dos últimas actividades del primer día fue “Misa y mesa”, aunque la gran mayoría habíamos participado en la Eucaristía antes de salir de casa, había hermanas que no lo hicieron. Celebramos Misa con Vísperas, y luego en el refectorio compartimos ese agradable momento de la cena.
            Al día siguiente comenzamos con la celebración de la Eucaristía y  Laudes,  y nos uníamos a nuestras hermanas de Hondarribia en la oración por Arantxa, que sabíamos estaba ingresada en el hospital. 
Continuamos con nuestras clases, saboreando la rica experiencia espiritual de  Juan de la Cruz, ha sido un gran descubrimiento conocerlo desde su poesía mística,  desde la cual ha logrado la más sublime teología. ¡Cómo su mirada de fuego llega hasta nosotras!  Y ese cause de agua viva que fluye desde la Fonte hasta la Eternidad, nos conduce por esos caminos del lenguaje poético. En todos los versos de sus poemas, nos decía Salvador, está la palabra Amor, explicita o implícitamente, como a su vez, todos están en primera persona. “Qué bien se yo la fonte”.   “Cuando tú me mirabas”.  Es la experiencia de amor más sublime, Juan de la Cruz es un hombre enamorado. Todas estas maravillas captaban nuestra atención, mucho que oir y mucho por escribir y guardar en la memoria, para vivirlo en la soledad y el silencio en esos espacios tan afines que encontramos en casa.

En las horas de clases los minutos parecían más cortos que lo habitual frente a un tema tan interesante, pero en los momentos de dispersión, aun más cortos los minutos. La primera recreación que compartimos juntas, estuvo dotada de un gran repertorio de chistes, anécdotas y cantos, comenzó Salvador  con sus simpáticas intervenciones de humor con sabor a enseñanza. Y qué decir de nuestras hermanas de Vietnam; a media palabra, con espontaneidad, tan sencillas y joviales, nos hicieron reir desde su aprendizaje del español. También hubo danzas al compás de temas religiosos como la Salve Rociera. Nuestras hermanas de Hondarribia nos sorprendieron con la canción del quinto centenario de Santa Teresa, creación inédita, muy original, gracias hermanas por su aporte.
  Pero había que ir al descanso, la hora pasaba  y aunque el espíritu fraterno nos hacía sentirnos tan a gusto, todo tiene un límite. Al día siguiente la jornada  fue muy intensa, ya estábamos en el tema de la Trilogía Lírica del Cántico Espiritual,  ya íbamos aplicando los términos nuevos como los oxímoros, la polisemia, y descubriendo los neologismos  en Juan de la Cruz, como por ejemplo, el “por eso me adamabas”. Descubriendo también los piropos (miradas de fuego) en las canciones del Cántico.
Clases muy amenas, cargadas de mucha experiencia y sabiduría, pero por sobre todo, una gran admiración de Salvador Ros por san Juan de la Cruz, y eso se traspasa a lo más profundo del alma. Sus alumnas nos quedamos convencidas que todos los versos de nuestro Santo valen para  todo, sus poesías piden la relectura, fue un hombre inspirado, pero también un técnico del lenguaje, “en cada una de sus obras vierte una experiencia que es simbólica,  la palabra regenerada del  místico tiene que ser necesariamente simbólica, en conjunción  con el símbolo único de la gloria de Dios y participación mística en su misterio”. (Apuntes)
El día miércoles pasó rápido, en todos los momentos libres íbamos preparando la fiesta de encuentro  y  despedida, ya no quedaban minutos para salir a andar, había que ensayar. Con que cariño y dedicación las hermanas artistas  nos han entregado sus talentos.
El jueves vimos el tema: “La Trilogía Lírica de la Noche Oscura” esas hermosas ocho canciones del alma, salidas de lo más profundo del corazón de Juan de la Cruz, donde encontramos el catecismo del Carmelo, y donde hay mucho de exclusividad  e intimidad en la Presencia del Dios Uno y Trino. Fuimos descubriendo tantas maravillas en esta clase, que sin duda requiere una mayor profundización en casa, tanto personal como en comunidad.
Después vimos el tema: “La Trilogía Lírica de la Llama de Amor Viva” que son las canciones del alma en la íntima comunicación de unión de amor de Dios, el estado habitual de Juan de la Cruz. En la Llama encontramos al Amante, al Amado y al Amor, la Santísima Trinidad, como esa llama de amor viva que hiere en el más profundo centro, dispuesta a romper la tela del dulce encuentro.
Como escribió Miguel de Unamuno, citado por Salvador en el cursillo, “cuando la ortodoxia católica no sea sino una curiosidad histórica, San Juan de la Cruz, seguirá iluminando las mentes y calentando los corazones”  Sin duda hasta el más ateo se siente conmovido y cree en esta hombre que se dejó envolver por el Amor de Dios.

Continuará

Carmelitas Descalzas de la Federación de San Joaquín de Navarra.
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